José Antonio Kast celebró su victoria en la segunda vuelta presidencial de Chile con un multitudinario acto en Santiago, donde adelantó que su gobierno impulsará una agenda de cambios profundos para enfrentar lo que calificó como una “emergencia nacional”. El abogado de 59 años obtuvo el 58% de los votos frente al 41% alcanzado por la candidata de izquierda Jeannette Jara, quien reconoció el resultado como un mandato “fuerte y claro” de las urnas.
En su primer discurso como presidente electo, Kast señaló que sus prioridades serán la seguridad, el control migratorio y el progreso económico. Reconoció que las decisiones que tomará serán difíciles y que los resultados no se verán de inmediato, pero insistió en que la urgencia del país exige medidas firmes. “La emergencia no significa autoritarismo, significa prioridad, urgencia y cumplimiento”, afirmó.
La seguridad fue uno de los temas centrales de su campaña y volvió a ocupar un lugar destacado en sus palabras. Kast ratificó su compromiso con una política de “mano dura” contra la delincuencia, el crimen organizado y la impunidad, aunque también subrayó la necesidad de reconstruir la confianza y el respeto entre los ciudadanos. “Tenemos que ser firmes contra la delincuencia, pero también tener grandeza para recuperar la convivencia”, dijo.
El presidente electo también reiteró su intención de aplicar un control migratorio más estricto. Tras anunciar su renuncia al Partido Republicano, sostuvo que Chile seguirá recibiendo migrantes, pero bajo la condición de que respeten las leyes. “Nosotros queremos recibirlos, pero cumpliendo la ley. El que no cumpla la ley se tiene que ir. Y si un amigo extranjero, que está radicado, infringe la ley, se tiene que ir”, expresó.
Respecto a las manifestaciones, Kast aseguró que su gobierno permitirá las protestas, especialmente de los jóvenes, pero advirtió que no tolerará actos que alteren el orden público. “No tenemos problema en que los jóvenes se expresen, pero perseguiremos a quienes cometan delitos. Chile no puede acostumbrarse al miedo ni al fuego”, señaló.
La victoria de Kast marca el mayor giro hacia la derecha en Chile desde el retorno de la democracia hace 35 años. Su discurso buscó transmitir firmeza en materia de seguridad y orden, al tiempo que ofreció garantías de respeto a las libertades ciudadanas. Con este resultado, el país inicia una nueva etapa política en medio de demandas sociales y desafíos económicos que pondrán a prueba las decisiones del próximo mandatario.
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